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    Historia en tres palabras...

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    oaky

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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por oaky el Jue Jul 05, 2012 7:20 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono. Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido. Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se fueron silbando bajito repartiendo cisticercos infestantes a todos aquellos incautos,que se quedaban boquiabiertos al comprobar que no les quedaba otra que hacerse romper muy suavemente el, como decirlo delicadamente, brazo izquierdo para que les pongan esas esposas raras
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    Dra. HateLove

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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por Dra. HateLove el Vie Jul 06, 2012 7:12 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono. Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido. Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se fueron silbando bajito repartiendo cisticercos infestantes a todos aquellos incautos,que se quedaban boquiabiertos al comprobar que no les quedaba otra que hacerse romper muy suavemente el, como decirlo delicadamente, brazo izquierdo para que les pongan esas esposas raras con olor a
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    oaky

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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por oaky el Vie Jul 06, 2012 11:12 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono. Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido. Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se fueron silbando bajito repartiendo cisticercos infestantes a todos aquellos incautos,que se quedaban boquiabiertos al comprobar que no les quedaba otra que hacerse romper muy suavemente el, como decirlo delicadamente, brazo izquierdo para que les pongan esas esposas raras con olor a sangre coagulada de
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    Betty Boop

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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por Betty Boop el Miér Jul 11, 2012 11:23 am

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono. Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido. Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se fueron silbando bajito repartiendo cisticercos infestantes a todos aquellos incautos,que se quedaban boquiabiertos al comprobar que no les quedaba otra que hacerse romper muy suavemente el, como decirlo delicadamente, brazo izquierdo para que les pongan esas esposas raras con olor a sangre coagulada de apestosos y podridos
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    groomitt

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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por groomitt el Jue Jul 12, 2012 8:53 am

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono. Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido. Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se fueron silbando bajito repartiendo cisticercos infestantes a todos aquellos incautos,que se quedaban boquiabiertos al comprobar que no les quedaba otra que hacerse romper muy suavemente el, como decirlo delicadamente, brazo izquierdo para que les pongan esas esposas raras con olor a sangre coagulada de apestosos y podridos. Pero de pronto
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    Betty Boop

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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por Betty Boop el Lun Jul 23, 2012 10:43 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono. Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido. Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se fueron silbando bajito repartiendo cisticercos infestantes a todos aquellos incautos,que se quedaban boquiabiertos al comprobar que no les quedaba otra que hacerse romper muy suavemente el, como decirlo delicadamente, brazo izquierdo para que les pongan esas esposas raras con olor a sangre coagulada de apestosos y podridos. Pero de pronto, inesperadamente sucedió que
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por Dra. HateLove el Dom Jul 29, 2012 9:26 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono. Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido. Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se fueron silbando bajito repartiendo cisticercos infestantes a todos aquellos incautos,que se quedaban boquiabiertos al comprobar que no les quedaba otra que hacerse romper muy suavemente el, como decirlo delicadamente, brazo izquierdo para que les pongan esas esposas raras con olor a sangre coagulada de apestosos y podridos. Pero de pronto, inesperadamente sucedió que la mina despertó
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por groomitt el Mar Jul 31, 2012 5:27 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono. Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido. Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se fueron silbando bajito repartiendo cisticercos infestantes a todos aquellos incautos,que se quedaban boquiabiertos al comprobar que no les quedaba otra que hacerse romper muy suavemente el, como decirlo delicadamente, brazo izquierdo para que les pongan esas esposas raras con olor a sangre coagulada de apestosos y podridos. Pero de pronto, inesperadamente sucedió que la mina despertó de su letargo,
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por Betty Boop el Mar Jul 31, 2012 11:55 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono. Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido. Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se fueron silbando bajito repartiendo cisticercos infestantes a todos aquellos incautos,que se quedaban boquiabiertos al comprobar que no les quedaba otra que hacerse romper muy suavemente el, como decirlo delicadamente, brazo izquierdo para que les pongan esas esposas raras con olor a sangre coagulada de apestosos y podridos. Pero de pronto, inesperadamente sucedió que la mina despertó de su letargo, sin entender que
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por Dra. HateLove el Miér Ago 15, 2012 11:13 am

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono. Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido. Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se fueron silbando bajito repartiendo cisticercos infestantes a todos aquellos incautos,que se quedaban boquiabiertos al comprobar que no les quedaba otra que hacerse romper muy suavemente el, como decirlo delicadamente, brazo izquierdo para que les pongan esas esposas raras con olor a sangre coagulada de apestosos y podridos. Pero de pronto, inesperadamente sucedió que la mina despertó de su letargo, sin entender que todo había sido
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por Betty Boop el Dom Ago 19, 2012 9:57 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono. Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido. Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se fueron silbando bajito repartiendo cisticercos infestantes a todos aquellos incautos,que se quedaban boquiabiertos al comprobar que no les quedaba otra que hacerse romper muy suavemente el, como decirlo delicadamente, brazo izquierdo para que les pongan esas esposas raras con olor a sangre coagulada de apestosos y podridos. Pero de pronto, inesperadamente sucedió que la mina despertó de su letargo, sin entender que todo había sido un descabellado sueño
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por oaky el Miér Ago 22, 2012 10:16 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono. Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido. Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se fueron silbando bajito repartiendo cisticercos infestantes a todos aquellos incautos,que se quedaban boquiabiertos al comprobar que no les quedaba otra que hacerse romper muy suavemente el, como decirlo delicadamente, brazo izquierdo para que les pongan esas esposas raras con olor a sangre coagulada de apestosos y podridos. Pero de pronto, inesperadamente sucedió que la mina despertó de su letargo, sin entender que todo había sido un descabellado sueño estimulado por la
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por Betty Boop el Jue Ago 23, 2012 11:58 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono. Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido. Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se fueron silbando bajito repartiendo cisticercos infestantes a todos aquellos incautos,que se quedaban boquiabiertos al comprobar que no les quedaba otra que hacerse romper muy suavemente el, como decirlo delicadamente, brazo izquierdo para que les pongan esas esposas raras con olor a sangre coagulada de apestosos y podridos. Pero de pronto, inesperadamente sucedió que la mina despertó de su letargo, sin entender que todo había sido un descabellado sueño estimulado por laingesta cotidiana de
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por Dra. HateLove el Vie Ago 24, 2012 3:03 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono. Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido. Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se fueron silbando bajito repartiendo cisticercos infestantes a todos aquellos incautos,que se quedaban boquiabiertos al comprobar que no les quedaba otra que hacerse romper muy suavemente el, como decirlo delicadamente, brazo izquierdo para que les pongan esas esposas raras con olor a sangre coagulada de apestosos y podridos. Pero de pronto, inesperadamente sucedió que la mina despertó de su letargo, sin entender que todo había sido un descabellado sueño estimulado por laingesta cotidiana de hongos alucinógenos. Fin

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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por oaky el Vie Ago 24, 2012 8:21 pm

    Había una vez un oso chiquito
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    Mensaje por groomitt el Dom Ago 26, 2012 9:13 am

    Había una vez un oso chiquito. Tenia tres hermanitos,
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    Mensaje por Betty Boop el Lun Ago 27, 2012 12:21 am

    Había una vez un oso chiquito. Tenia tres hermanitos, que les encantaba
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por groomitt el Lun Ago 27, 2012 11:17 am

    Había una vez un oso chiquito. Tenia tres hermanitos, que les encantaba ir a comer
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por oaky el Lun Ago 27, 2012 11:53 pm

    Había una vez un oso chiquito. Tenia tres hermanitos, que les encantaba ir a comer grosellas al bosque


    (pinta para cuento infantil, promete esto)
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    Mensaje por Betty Boop el Mar Ago 28, 2012 11:54 pm

    Había una vez un oso chiquito. Tenia tres hermanitos, que les encantaba ir a comer grosellas al bosque y jugar con
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por oaky el Dom Sep 02, 2012 12:33 am

    Había una vez un oso chiquito. Tenia tres hermanitos, que les encantaba ir a comer grosellas al bosque y jugar con un travieso hurón
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por groomitt el Dom Sep 02, 2012 9:10 am

    Había una vez un oso chiquito. Tenia tres hermanitos, que les encantaba ir a comer grosellas al bosque y jugar con un travieso hurón, con el cual
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por oaky el Lun Sep 03, 2012 10:11 pm

    Había una vez un oso chiquito. Tenia tres hermanitos, que les encantaba ir a comer grosellas al bosque y jugar con un travieso hurón, con el cual trepaban a los
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    Mensaje por Betty Boop el Lun Sep 03, 2012 11:52 pm

    Había una vez un oso chiquito. Tenia tres hermanitos, que les encantaba ir a comer grosellas al bosque y jugar con un travieso hurón, con el cual trepaban a los árboles de moras
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    Mensaje por groomitt el Mar Sep 04, 2012 12:08 am

    Había una vez un oso chiquito. Tenia tres hermanitos, que les encantaba ir a comer grosellas al bosque y jugar con un travieso hurón, con el cual trepaban a los árboles de moras, y desde alli

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