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    Historia en tres palabras...

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    oaky

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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por oaky el Jue Abr 19, 2012 10:28 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido.
    Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló:
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    Dra. HateLove

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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por Dra. HateLove el Vie Abr 20, 2012 9:44 am

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido.
    Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!"
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    oaky

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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por oaky el Vie Abr 20, 2012 10:42 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido.
    Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes
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    Betty Boop

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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por Betty Boop el Mar Abr 24, 2012 8:08 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido.
    Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por Dra. HateLove el Dom Mayo 06, 2012 8:30 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido.
    Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca y no le
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por Betty Boop el Mar Mayo 08, 2012 8:42 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido.
    Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca y no le dieron bola. Aún
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por oaky el Jue Mayo 10, 2012 10:01 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido.
    Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por Betty Boop el Dom Mayo 13, 2012 12:02 am

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido.
    Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía propinando gritos eufóricos
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por oaky el Jue Mayo 17, 2012 8:32 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido.
    Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos eufóricos por haber ingerido
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por Dra. HateLove el Jue Mayo 17, 2012 9:35 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido.
    Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por oaky el Miér Mayo 23, 2012 11:05 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido.
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por Betty Boop el Vie Mayo 25, 2012 8:35 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido.
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    Mensaje por groomitt el Jue Jun 21, 2012 10:46 am

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido.
    Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por Betty Boop el Jue Jun 21, 2012 11:32 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido.
    Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se fueron silbando bajito
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por oaky el Vie Jun 22, 2012 10:49 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido.
    Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se fueron silbando bajito repartiendo cisticercos infestantes
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por Dra. HateLove el Sáb Jun 23, 2012 11:42 am

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron, entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en busca del admíniculo perdido.
    Sintió una gran comezón en la garganta, lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo. Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí, esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se fueron silbando bajito repartiendo cisticercos infestantes a todos aquellos
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por groomitt el Lun Jun 25, 2012 12:57 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un
    conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí
    mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran
    preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron,
    entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle
    un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en
    busca del admíniculo perdido.
    Sintió una gran comezón en la garganta,
    lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia
    proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula
    radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo.
    Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para
    chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para
    alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz
    encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le
    hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga
    de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló
    el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del
    otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban
    entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que
    llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy
    entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra
    saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí,
    esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un
    golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el
    culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara
    de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar
    el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al
    aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y
    después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con
    fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos
    eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por Betty Boop el Mar Jun 26, 2012 12:10 am

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un
    conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí
    mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran
    preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron,
    entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle
    un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en
    busca del admíniculo perdido.
    Sintió una gran comezón en la garganta,
    lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia
    proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula
    radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo.
    Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para
    chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para
    alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz
    encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le
    hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga
    de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló
    el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del
    otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban
    entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que
    llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy
    entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra
    saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí,
    esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un
    golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el
    culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara
    de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar
    el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al
    aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y
    después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con
    fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos
    eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz
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    repartiendo cisticercos infestantes a todos aquellos incautos, que sequedaban boquiabiertos al
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por groomitt el Miér Jun 27, 2012 6:55 am

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un
    conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí
    mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran
    preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron,
    entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle
    un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en
    busca del admíniculo perdido.
    Sintió una gran comezón en la garganta,
    lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia
    proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula
    radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo.
    Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para
    chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para
    alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz
    encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le
    hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga
    de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló
    el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del
    otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban
    entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que
    llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy
    entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra
    saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí,
    esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un
    golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el
    culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara
    de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar
    el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al
    aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y
    después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con
    fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos
    eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz
    de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se fueron silbando bajito
    repartiendo cisticercos infestantes a todos aquellos incautos,
    que se quedaban boquiabiertos al comprobar que
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por Betty Boop el Miér Jun 27, 2012 11:23 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un
    conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí
    mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran
    preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron,
    entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle
    un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en
    busca del admíniculo perdido.
    Sintió una gran comezón en la garganta,
    lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia
    proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula
    radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo.
    Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para
    chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para
    alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz
    encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le
    hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga
    de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló
    el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del
    otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban
    entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que
    llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy
    entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra
    saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí,
    esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un
    golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el
    culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara
    de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar
    el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al
    aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y
    después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con
    fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos
    eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz
    de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se fueron silbando bajito
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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por oaky el Jue Jun 28, 2012 10:37 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un
    conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí
    mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran
    preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron,
    entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle
    un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en
    busca del admíniculo perdido.
    Sintió una gran comezón en la garganta,
    lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia
    proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula
    radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo.
    Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para
    chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para
    alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz
    encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le
    hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga
    de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló
    el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del
    otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban
    entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que
    llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy
    entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra
    saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí,
    esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un
    golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el
    culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara
    de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar
    el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al
    aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y
    después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con
    fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos
    eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz
    de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se fueron silbando bajito
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    Mensaje por groomitt el Sáb Jun 30, 2012 7:09 am

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un
    conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí
    mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran
    preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron,
    entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle
    un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en
    busca del admíniculo perdido.
    Sintió una gran comezón en la garganta,
    lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia
    proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula
    radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo.
    Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para
    chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para
    alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz
    encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le
    hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga
    de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló
    el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del
    otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban
    entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que
    llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy
    entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra
    saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí,
    esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un
    golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el
    culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara
    de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar
    el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al
    aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y
    después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con
    fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos
    eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz
    de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se fueron silbando bajito
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    que se quedaban boquiabiertos al comprobar que no les quedaba otra que hacerse romper muy suavemente el
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    Mensaje por oaky el Sáb Jun 30, 2012 9:48 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un
    conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí
    mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran
    preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron,
    entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle
    un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en
    busca del admíniculo perdido.
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    lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia
    proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula
    radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo.
    Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para
    chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para
    alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz
    encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le
    hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga
    de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló
    el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del
    otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban
    entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que
    llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy
    entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra
    saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí,
    esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un
    golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el
    culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara
    de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar
    el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al
    aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y
    después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con
    fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos
    eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz
    de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se fueron silbando bajito
    repartiendo cisticercos infestantes a todos aquellos incautos,
    que se quedaban boquiabiertos al comprobar que no les quedaba otra que hacerse romper muy suavemente el, como decirlo delicadamente,
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    Dra. HateLove

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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por Dra. HateLove el Dom Jul 01, 2012 8:47 pm

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un
    conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí
    mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran
    preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron,
    entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle
    un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en
    busca del admíniculo perdido.
    Sintió una gran comezón en la garganta,
    lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia
    proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula
    radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo.
    Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para
    chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para
    alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz
    encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le
    hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga
    de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló
    el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del
    otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban
    entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que
    llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy
    entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra
    saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí,
    esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un
    golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el
    culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara
    de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar
    el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al
    aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y
    después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con
    fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos
    eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz
    de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se fueron silbando bajito
    repartiendo cisticercos infestantes a todos aquellos incautos,
    que se quedaban boquiabiertos al comprobar que no les quedaba otra que hacerse romper muy suavemente el, como decirlo delicadamente, brazo izquierdo caritagaga para
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    Betty Boop

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    Re: Historia en tres palabras...

    Mensaje por Betty Boop el Mar Jul 03, 2012 12:06 am

    La mina, estaba buscando desesperadamente un adminículo que parecía un
    conejo destartalado, con una mirada maléfica que denotaba cierto encono.
    Allí
    mismo, donde había un duende fumón, Cacho Castaña se puso un gran
    preservativo en la boca y lo infló hasta que los pulmones estallaron,
    entonces la mina ante tal estrépito, se acerco a picarle el ojo y darle
    un patadón en los pulmones reventados. Entonces recordó que debía ir en
    busca del admíniculo perdido.
    Sintió una gran comezón en la garganta,
    lo cual era producto de esa infusión dulzona que el duende le habia
    proporcionado a cambio de un super caño de orégano potenciado con rúcula
    radiactiva, con lo cual se olvidó de continuar buscando el admínculo.
    Decidió ir a pasear por la zona roja, sin un propósito, sólo para
    chusmear y sacar una larga y poderosa linterna de tres pilas para
    alumbrar al travesti que estaba ejerciendo su profesión. La luz
    encandiló al cana que estaba coimeando a un dealer, pero rapidamente le
    hizo una seña, y entonces se bajó los lienzos dejando entrever su zunga
    de leopardo. "El viejo de la zunga" gritó: "¡Hago el meneadito!". Aulló
    el poli: - Te vas a ordenar este juego. - Y dió la pauta para ello. Del
    otro lado los duendes fumones, totalmente desconcertados se miraban
    entre sí, y comenzaron a llamar a la bruja del 79, pero por más que
    llamaran insistentemente, la bruja no aparecía porque estaba muy
    entretenida en sacarse un forúnculo, que la tenia loca como una cabra
    saltando montes. La mina reaccionó buscando su escoba, que estaba ahí,
    esperando ser utilizada, la agarró y de un solo escobazo le propinó un
    golpazo al molesto mosquito que estaba merodeando con ganas de picar el
    culo del policía que olfataeba la zunga del viejo mientras ponía cara
    de: "acá hay que poner un fuerte desodorante", aunque nada podra evitar
    el olor que hacía vomitar a todos. Mientras tanto, la mina volvió al
    aguantadero donde vivía y se clavó un 'ferné' puro sin respirar y
    después aulló: "Duendes fumones vuelvan!" Pero los duendes estaban con
    fiaca y no le dieron bola. Aún cuando la policía, propinando gritos
    eufóricos por haber ingerido sapos alucinógenos congelados, dio la voz
    de ¡Alto!, los duendes sorprendidos se fueron silbando bajito
    repartiendo cisticercos infestantes a todos aquellos incautos,
    que se quedaban boquiabiertos al comprobar que no les quedaba otra que hacerse romper muy suavemente el, como decirlo delicadamente, brazo izquierdo caritagaga para que les pongan

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    Re: Historia en tres palabras...

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